"El año pasado, pasé 322 días viajando, lo que significa que tuve que pasar 43 miserables días en mi casa."

Up in the air, 2009

lunes, enero 12, 2009

Julio Ramón Ribeyro



Las azoteas eran los recintos aéreos donde las personas mayores enviaban las cosas que no servían para nada: se encontraban allí sillas cojas, colchones despanzurrados, maceteros rajados, cocinas de carbón, muchos otros objetos que llevaban una vida purgativa, a medio camino entre el uso póstumo y el olvido. Entre todos estos trastos yo erraba omnipotente, ejerciendo la potestad que me fue negada en los bajos. Podía ahora pintar bigotes en el retrato del abuelo, calzar las viejas botas paternales o blandir como una jabalna la escoba que perdió su paja. Nada me estaba vedado: podía construir y destruir y con la misma libertad con que insuflaba vida a las pelotas de jeve reventadas, presidía la ejecución capital de los maniquíes; aunque a veces me veía saqueado, expulsado al atroz mundo de los bajos, donde todo era obediencia, manteles blancos, tías escrutadoras y despiadadas cortinas.

Fragmento del cuento Por las azoteas de Julio Ramón Ribeyro.

viernes, enero 02, 2009

miércoles, diciembre 31, 2008

Una muralla se construye
lícita
entre nosotros
De nada sirven las manos
y los trucos
a pesar de las bujías
la luz deja de brillar
y ni un solo pan
ni una migaja
para amasar los minutos
que dejamos de ser
alados

miércoles, diciembre 17, 2008

Colmena
Radiante malévola de luna
Falta funesta
Fantasma innata
Flama
Milésima galaxia
Calculada
Lindero sutil
Mutilada
Andante silueta
Encallada
Germen imán bocanada
Ladera mojada
Sedal
Impronta rudimentaria
Pacíficas aguas
Adolescentes de siglos
Giro
Entonces
además racimo
Giro
Entonces doblego murallas
Giro…giro…giro
Volante columpio
Cometa
Giro.

miércoles, septiembre 24, 2008

La música es la manifestación de la acción sin actividad. La música no incita ni defiende, no busca ni explica. La música es el sonido silencioso que produce el nadador en el océano de la conciencia. Es una recompensa que sólo puede conceder uno mismo. Es la dádiva del dios que uno es porque ha dejado depensar en Dios. Es un augurio del dios que todo el mundo llegará a ser a su debido tiempo, cuando todo lo que es supere la imaginación.

Henry Miller. Trópico de Capricornio

domingo, septiembre 21, 2008

Cansancio

Lo que hay en mí es sobre todo cansancio;
no de esto ni de aquello,

ni siquiera de todo o de nada:
cansancio tal cual, en sí mismo,

cansancio.

La sutileza de las sensaciones inútiles,
las pasiones violentas por nada,
los amores intensos por lo imaginado en alguien,
todas esas cosas
-éstas y lo que en ellas falta eternamente-;

todo esto hace un cansancio,

este cansancio,
cansancio.

Hay sin duda quien ama lo infinito,
hay sin duda quien desea lo imposible,

hay sin duda quien nunca quiere nada;

tres tipos de idealistas, y yo ninguno de ellos;
porque yo amo infinitamente lo finito,
porque yo deseo imposiblemente lo posible,
porque lo quiero todo, y un poco más si puede ser,
y hasta si no puede ser...

¿Y el resultado?
Para ellos la vida vivida o soñada,

para ellos el sueño soñado o vivido,

para ellos la media entre todo y nada; es decir, esto...

Para mí solo un grande, un profundo

y, ah, con qué felicidad, infecundo cansancio,
un supremísimo cansancio,
ísimo, ísimo, ísimo,

cansancio...

Fernando Pessoa

miércoles, septiembre 17, 2008

Quiero volverme cada vez más infantil, y superar la infancia en la dirección contraria. Quiero desarrollarme en el sentido contrario exactamente normal , pasar a un dominio superinfantil, del ser que será absolutamente demente y caótico, pero no al modo del mundo que me rodea. He sido adulto y padre y miembro de la sociedad. Me he ganado el pan de cada día. Me he adaptado a un mundo que nunca fue mío. Quiero abrirme paso a través de este mundo más amplio y encontrarme de nuevo en la frontera de un mundo desconocido que arroje a las sombras este mundo descolorido, unilateral. Quiero pasar de la responsabilidad de padre a la irresponsabilidad del hombre anárquico, al que no se puede costreñir ni sobornar, ni calumniar. Quiero huir hacia una aurora perpetua con una rapidez y una inexorabilidad que no dejen posibilidad de remordimiento ni de lamentación ni de arrepentimiento.
Henry Miller. Trópico de Capricornio

miércoles, septiembre 10, 2008

Construiré un puente
firme resistente
y nada de hoy cruzará
por él
ni siquiera tu respiración que se agota
con tu olor agrío
de cría aún
y tus pies darán
sus primeros pasos
conmigo atenazada a ti
sin quitar mis manos de tus manos
ni siquiera un instante
Construiré un puente
concreto
fácil de subir
de nubosidad y leche
y mi pezón no sentirá
tu boca
y te enseñaré lo que me incumba
de este mundo
que me invento
sin ti
un mundo donde
hubiera pintado
con gises de colores
tu silueta
Regresa

a sentir la lluvia
al tormento de no entender
tu idioma
regresa
te construiré un puente
nuevo
de almendras y juguetes



De­bi­do a un puen­te pea­to­nal incompleto, ubi­ca­do a la al­tu­ra de la Sa­la Ollín Yo­liz­tli, en Pe­ri­fé­ri­co Sur, una ni­ña de apro­xi­ma­da­men­te un año mu­rió atro­pe­lla­da mien­tras que su ma­dre lu­cha por su vi­da.

jueves, septiembre 04, 2008

Caminar

Cuántas veces recorrido
y sigue sin piel
y el aliento refresca
su aire mineral
de rodilla crepuscular
entre andamios
vecindades y puertas
cuánto falta entonces
si regresamos mañana
puros
al sol y al monóxido
oasis de fuentes
sigamos
sigamos
hasta que los ojos se cierren
y las calles sean
la arena
y la hierba
nuevamente