Por divertirse a veces suelen los marineros
cazar a los albatros, aves de envergadura,
que siguen, en su rumbo indolentes viajeros,
al barco que se mece sobre la amarga hondura.
Apenas son echados en la cubierta ardiente,
esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,
sus grandes alas blancas abaten tristemente
como remos que arrastran a sus cuerpos pegados.
¡Este viajero alado, oh qué inseguro y chico!
¡Hace poco tan bello, qué débil y grotesco!
¡Uno con una pipa le ha chamuscado el pico,
imita otro su vuelo con renqueo burlesco!
El Poeta es semejante al príncipe del cielo
que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;
entre mofas y risas exiliado en el suelo,
sus alas de gigante le impiden caminar.
Charles Baudelaire
Música sin antecedentes, libros por puro gusto,películas sin pretensiones, lugares impopulares.
"El año pasado, pasé 322 días viajando, lo que significa que tuve que pasar 43 miserables días en mi casa."
Up in the air, 2009
Up in the air, 2009
miércoles, febrero 22, 2006
Oscuridad hermosa
Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.
Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.
Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.
Gonzalo Rojas
sin que mi mano huyera más allá de mi mano
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.
Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.
Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.
Gonzalo Rojas
martes, febrero 21, 2006
domingo, febrero 19, 2006
No es responsabilidad del rezo ni de los cumpleaños Todos los días encuentro muñones y ojos cerrados falta de azucar almejas devoradas por las olas de concreto concreto que atropella los huecos que el sueño deja en los riñones desertores No se trata de orina o espasmos las palabras están hechas de mendrugos Revolotean oxidadas invadidas de plomo se callan como pájaros sanguinarios que escupen a los transeuntes Arrojemos las estrías y los dones que se nos dieron, la cabeza y el tronco vulnerado por enjambres, azotemos la nuca descerebrada en los escalones Que nadie llegue a vernos en estos momentos de Nilo y de serpientes, en plena mudanza entre trastos viejos y grasa impregnada en la estufa Que los barcos petroleros lancen sus anclas lejos del espinazo, que me dejen dormir mis lóbulos, que me dejen de mirar, que me suelten la cara los enfermos, que me deje en paz mi sentimiento bombardeado que me deje al menos hoy que me deje que me deje
Papalote
Por un tiempo seguí
la trayectoria de un papalote
a pesar de mi espalda cansada
y mi imposibilidad de acantilados
Alguna vez su cordel se enredo
con las muñecas de mis manos
y por momentos se detuvo
en las antenas de la ciudad y los campanarios
después no supe de él
pero todavía
cuando mis ojos naufragan
busco en el cielo
su rastro luminoso
la trayectoria de un papalote
a pesar de mi espalda cansada
y mi imposibilidad de acantilados
Alguna vez su cordel se enredo
con las muñecas de mis manos
y por momentos se detuvo
en las antenas de la ciudad y los campanarios
después no supe de él
pero todavía
cuando mis ojos naufragan
busco en el cielo
su rastro luminoso
viernes, febrero 17, 2006
miércoles, febrero 15, 2006
martes, febrero 14, 2006
Quisiera transformar el oro en piedra
las hojas de los libros en árboles de nuevo
la limonada y el té en manantial
encontrar la fuente de la vejez placentera
yel camino donde se cruzan todos los lugares
Lograr que mis manos toquen los espejos
y ninguna imagen se refleje
tronar los dedos y verte llegar
y desaparecer las puertas
pero yo
mago retirado
apenas consigo que el día transcurra
y la noche llegue
en este archipiélago
poblado por mis inventos
las hojas de los libros en árboles de nuevo
la limonada y el té en manantial
encontrar la fuente de la vejez placentera
yel camino donde se cruzan todos los lugares
Lograr que mis manos toquen los espejos
y ninguna imagen se refleje
tronar los dedos y verte llegar
y desaparecer las puertas
pero yo
mago retirado
apenas consigo que el día transcurra
y la noche llegue
en este archipiélago
poblado por mis inventos
lunes, febrero 13, 2006
Un mago de Terramar
Me hubiera gustado conocer las ciudades del Archipiélago. Havnor en el corazón del mundo, y Ea donde nacieron los mitos, y Shelieth de las Fuentes en Way; todas las ciudades y todas las grandes tierras. Y también las pequeñas, las comarcas extrañas de los confines remotos. Navegar en línea recta hasta el paso de los dragones, y seguir hacia el oeste. O al norte, entre los témpanos de hielo. Hay quienes dicen que es una comarca más grande que todo el Archipiélago, y otros que no son más que rocas y arrecifes helados. Nadie lo sabe. Me gustaría ver las ballenas de los mares septentrionales...Pero no puedo. Tengo que ir a donde me lleva mi destino y dejar atrás las costas luminosas. Tuve mucha prisa y ahora no me queda tiempo. Cambié toda la luz del sol, y las ciudades y las tierras lejanas por un puñado de poder, por una sombra, por la oscuridad.
Úrsula K. Le Guin
Úrsula K. Le Guin
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