"El año pasado, pasé 322 días viajando, lo que significa que tuve que pasar 43 miserables días en mi casa."

Up in the air, 2009

sábado, enero 14, 2006

Lo raro es vivir

Hay veces en que lo normal pasa a extraordinario así por las buenas y lo notamos sin saber cómo. De entre la sucesión no contabilizada de gestos, movimientos y vislumbres que van engrosando la masa amorfa de lo cotidiano, se separa de los demás uno de ellos, aparentemente insignificante, y salta como la nota discorde de un pentagrama, se queda resonando por el aire con zumbido de moscardón, qué pasa, ha habido una avería o esto significa el comienzo de algo nuevo, nos miramos las manos, las rodillas, qué es lo que se ha transformado, hacia dónde enfocar la atención, no sé. Y sobreviene el miedo o la parálisis.

Carmen Martín Gaite

jueves, enero 12, 2006

Una serpiente enredada en la muñeca
busca su nido
no vale la pena morder al huésped
ningún grito es necesario
En el rincón más lejano del espejo
anida
tiene su rincón
cerca de su naturaleza de ámbar
vive conmigo
entre mis vértebras
y en los desiertos despierta
mi instinto de reptar.

lunes, enero 09, 2006

La polilla

Empeñada en demostrar a los escritores
que hay manera todavía de vivir de los libros.

Luis Ignacio Helguera
Me habitué a la alucinación simple, veía con toda nitidez una mezquita donde había una fábrica, un grupo de tambores formado por ángeles, calesas en los caminos del cielo, un salón en el fondo de un lago.

Arthur Rimbaud

domingo, enero 08, 2006

La línea del horizonte

....y entonces él ha sentido un cansancio opresivo, como si le pesara sobre los hombros el cansancio de todo lo que le rodeaba, ha salido al patioy ha notado que también el patio estaba cansado, y las paredes de aquel viejo hospital estaban cansadas, así como las ventanas, y la ciudad, y todo; ha mirado hacia arriba y le ha parecido que incluso las estrellas estaban cansadas, y ha deseado que existiera una excepción para todo lo que existe, como un aplazamiento o un olvido.

Antonio Tabucchi

viernes, enero 06, 2006

Pasó un niño trepidante
con una marca en el cuello
una estufa habitada por ratas
color chocolate
una marca de agua
azúcar remojada en insulina
Enseguida un caballo de madera
y alas de mariposa
de lentejuela
y discos dislocados
gritando
Unos ojos que me miran todo el tiempo
sin sombrero
sin espejo
una cara ensalivada
y un árbol seco que florece
Ahora tú
de nuevo
con todo tu suero
con tu lumbre
y el agua se aclara
al paso equinodérmico de tus dientes
y casi no me entero
que me ahogo
y que vivo pequeño
antes de morir
de grande
Vivo a la orilla de un mar de grasa
donde ningún barco ha decidido navegar
nací milímetro a milímetro
bello
inhalando metano
no tengo armadura
no he vencido a nadie
miro a través de ti
miles de ventanas
impúdico
receto viento
nuevo cada mañana
no encuentro mis zapatos
grito sin abrir mis labios
y duermo tibio
pornográfico
esperando la llegada
de los astros
Hasta hoy si quieres
seré luz y collar de bisutería
no tengo fin
me escribo a diario

domingo, enero 01, 2006